Los duendes Songtext
von Eduardo Peralta
Los duendes Songtext
No bulle la selva, el campo no alienta
Las luces postreras despiden
Apenas destellos que tiemblan
La choza plebeya que horcones sustentan
La alcoba que arrean cristales y sedas
Al sueño se entregan, ya es todo tinieblas
¡Oh noche serena! ¡Oh vida suspensa!
¡La muerte remedas!
¿Qué ruido sordo nace?
Los cipreses colosales
Cabecean en el valle
Y en menuda nieve
Caen deshojados azahares
¿Es el soplo de los Andes
Atizando los volcanes?
¿Es la tierra que en sus bases
De granito da balances?
No es la tierra, no es el aire
Son los duendes que ya salen
Por allá vienen, ¡qué batahola!
Ora se apiñan en densa tropa
Que hiende rápida la parda atmósfera
Y ora se esparcen como las hojas
Ante la ráfaga devastadora
Si chillan éstos, aquellos rosnan
Si trotan unos, otros galopan
De la cascada sobre las ondas
Cuál se columpia, cuál cabriola
Y un duende enano de copa en copa
Va dando brincos y no las dobla
Fantasmas acaso la vista figura
Como hinchadas olas que en roca desnuda
Se estrellan sonantes y luego reculan
Con ronco murmullo y otra vez insultan
Al risco lanzando bramadora espuma
Y así van y vienen y silban y zumban
Y gritan que aturden; el cielo se nubla
El aire se llena de sombras que asustan
El viento retiñe, los montes retumban
A casa me recojo, echemos el cerrojo
Que triste y amarilla arde mi lamparilla
Oh Virgen del Carmelo, aleja, aleja el vuelo
De estos desoladores ángeles enemigos
Que no talen mis flores ni atizone mis trigos
Ahuyenta, madre, ahuyenta la chusma turbulenta
Y te pondré en la falda olorosa guirnalda
De rosa, nardo y lirio y haré que tu sagrario
Alumbre un blanco cirio por todo un octavario
Cielos lo que cruje el techo y lo que silba la puerta
Es un turbión deshecho, de lejos oigo estallar
Los árboles de la huerta como el pino en el hogar
Si dura más el tropel no amanecerá mañana
Un cristal en la ventana ni una hoja en el vergel
San Antón no soy tu devoto
Si no le pones luego coto
A este diabólico alboroto
Motín semeja o terremoto
O hinchado torrente que ha roto
Los diques y todo lo inunda
Jesús, Jesús, ¡qué barahúnda!
¿Qué significa raza inmunda
Esta aldabada, furibunda?
El rayo del cielo os confunda
Y otra vez os pele y os tunda
Y en la caverna más profunda
Del inflamado abismo os hunda
Ni por esas parece que arroja
El infierno otro denso nublado
O que el diablo al oírme se enoja
Y empujando el ejército alado
El asalto acrecienta y aviva
El tejado va a ser una criba
Cada envión que recibe mi choza
Yo no sé cómo no la destroza
A tamaña batalla no es mucho
Que retiemble y que toda se cimbre
Cual si fuese de lienzo o de mimbre
¿Es el miedo? ¿Quién anda en la sala?
Va de retro perverso avechucho
¡Ay! Matome la luz con el ala
Funesta sombra, tenebroso espanto
Amedrentado el corazón palpita
Y la legión de Lucifer en tanto
Reforzando la trápala y la bulla
A un tiempo brama, gruñe, llora, grita
Bufa, relincha, ronca, ladra, aúlla
Ya sorda estrepitosa a los oídos
Mezclando carcajadas y alaridos
Voz de ira, voz de horror y voz de duelo
¡Qué fiero son de trompas y cornetas!
¡Qué arrastrar de cadenas por el suelo!
¡Qué destemplado chirriío de carretas!
Ya escampa hasta la tierra se estremece
Y según es el huracán parece
Que a la casa y a mí nos lleva al vuelo
¡Perdido soy! ¡Misericordia! ¡Cielo!
¡Ah! Por fin en la iglesia vecina
A sonar comenzó la campana
Al furor, a la loca jarana
Turbación sucedió repentina
El tañido de aquella campana
A la hueste infernal amoína
Sobrecoge a Tolondra, a Milana
Como en pecho abrumado de pena
Una luz de esperanza divina
Como el sol en la densa neblina
De los montes rizada melena
El tañido de aquella campana
Que tan alto y sonoro domina
Y se pierde en la selva lejana
El tumulto en el aire serena
Partieron la sonante nota
A la hueste infernal derrota
Uno a otro apresura, excita
Estrecha, empuja, precipita
Huyó la fementida tropa
No trota ya sino galopa
No galopa ya sino vuela
Por donde pasa la bandada
Una sombra más atezada
Los montes y los valles vela
Y el luto de la noche enluta
Como de leña mal enjuta
Que en el hogar chisporrotea
De mil pupilas culebrea
Rojiza luz intermitente
Que va señalando la ruta
De Satanás y de su gente
Cesó, cesó la zozobra
A escape va la pandilla
Y la tierra se recobra
De la grave pesadilla
De esta visita importuna
Y la perezosa luna
Sale al fin y el campo alegra
Allá va la sombra negra
Distante suena la grita
De la canalla maldita
Como cuando ciñe un monte
De nubes el horizonte
Y desde su oscuro seno
Rezonga lejano trueno
Como cuando primavera
Tus nieves ha derretido
Gigantesca cordillera
Y a lo lejos se oye el ruido
De impetuosa corriente
Que arrastra una selva entera
Cubre el llano y corta el puente
Mas a ti qué fortuna
Huerta mía te cabe
¿Respiras ya del grave afán?
¿Injuria alguna sufriste?
¡Cuánta soma entreabierta a la luna
Nueva flor! ¡Cuánto aroma
De rosas y alhelíes el ambiente embalsama!
No hay una mustia rama
No hay un doblado arbusto
Parece que te ríes de tu pasado susto
Sobre aquellos boldos
Que a un pelado risco guarnecen la falda
Al amortecido rayo de la luna
Van haciendo giros
Enjambre parecen de avispas
Que el nido materno abandona
Despojo de niños traviesos
Y vuela errante y proscrito
Desventurados del patrio albergue
También vosotros gemís ausentes
Vagar proscritos os cupo en suerte
Terrible fallo y eterno
Pesen mis maldiciones
Blandas y leves
Sobre vosotros míseros duendes
Hacia el cerro que distingue
Lo sombrío de su tizne
Padrón negro de hechos tristes
Va, goroza, ondas finge
Parda nube con matices
Colorados como el tinte
Que a la luna da el eclipse
Y en la espira que describe
Rastros deja carmesíes
¿En qué abismos, infelice nubecilla
Vas a hundirte?
Ya los ojos no la siguen
Ya es un punto, ya no existe
Que calma tranquila
Tras leve cortina
De gasa pajiza
La luna dormita
Al sueño rendidas
Las flores se inclinan
El viento no silba
Ni el aura suspira
Tú sola vigilas
Tú siempre caminas
Y al centro gravitas
Oh fuente querida
Ya turbia, ya limpia
Ya en calles que lilas
Ya adelfas tapizan
Ya en zarzas y espinas
Tal corre la vida
Las luces postreras despiden
Apenas destellos que tiemblan
La choza plebeya que horcones sustentan
La alcoba que arrean cristales y sedas
Al sueño se entregan, ya es todo tinieblas
¡Oh noche serena! ¡Oh vida suspensa!
¡La muerte remedas!
¿Qué ruido sordo nace?
Los cipreses colosales
Cabecean en el valle
Y en menuda nieve
Caen deshojados azahares
¿Es el soplo de los Andes
Atizando los volcanes?
¿Es la tierra que en sus bases
De granito da balances?
No es la tierra, no es el aire
Son los duendes que ya salen
Por allá vienen, ¡qué batahola!
Ora se apiñan en densa tropa
Que hiende rápida la parda atmósfera
Y ora se esparcen como las hojas
Ante la ráfaga devastadora
Si chillan éstos, aquellos rosnan
Si trotan unos, otros galopan
De la cascada sobre las ondas
Cuál se columpia, cuál cabriola
Y un duende enano de copa en copa
Va dando brincos y no las dobla
Fantasmas acaso la vista figura
Como hinchadas olas que en roca desnuda
Se estrellan sonantes y luego reculan
Con ronco murmullo y otra vez insultan
Al risco lanzando bramadora espuma
Y así van y vienen y silban y zumban
Y gritan que aturden; el cielo se nubla
El aire se llena de sombras que asustan
El viento retiñe, los montes retumban
A casa me recojo, echemos el cerrojo
Que triste y amarilla arde mi lamparilla
Oh Virgen del Carmelo, aleja, aleja el vuelo
De estos desoladores ángeles enemigos
Que no talen mis flores ni atizone mis trigos
Ahuyenta, madre, ahuyenta la chusma turbulenta
Y te pondré en la falda olorosa guirnalda
De rosa, nardo y lirio y haré que tu sagrario
Alumbre un blanco cirio por todo un octavario
Cielos lo que cruje el techo y lo que silba la puerta
Es un turbión deshecho, de lejos oigo estallar
Los árboles de la huerta como el pino en el hogar
Si dura más el tropel no amanecerá mañana
Un cristal en la ventana ni una hoja en el vergel
San Antón no soy tu devoto
Si no le pones luego coto
A este diabólico alboroto
Motín semeja o terremoto
O hinchado torrente que ha roto
Los diques y todo lo inunda
Jesús, Jesús, ¡qué barahúnda!
¿Qué significa raza inmunda
Esta aldabada, furibunda?
El rayo del cielo os confunda
Y otra vez os pele y os tunda
Y en la caverna más profunda
Del inflamado abismo os hunda
Ni por esas parece que arroja
El infierno otro denso nublado
O que el diablo al oírme se enoja
Y empujando el ejército alado
El asalto acrecienta y aviva
El tejado va a ser una criba
Cada envión que recibe mi choza
Yo no sé cómo no la destroza
A tamaña batalla no es mucho
Que retiemble y que toda se cimbre
Cual si fuese de lienzo o de mimbre
¿Es el miedo? ¿Quién anda en la sala?
Va de retro perverso avechucho
¡Ay! Matome la luz con el ala
Funesta sombra, tenebroso espanto
Amedrentado el corazón palpita
Y la legión de Lucifer en tanto
Reforzando la trápala y la bulla
A un tiempo brama, gruñe, llora, grita
Bufa, relincha, ronca, ladra, aúlla
Ya sorda estrepitosa a los oídos
Mezclando carcajadas y alaridos
Voz de ira, voz de horror y voz de duelo
¡Qué fiero son de trompas y cornetas!
¡Qué arrastrar de cadenas por el suelo!
¡Qué destemplado chirriío de carretas!
Ya escampa hasta la tierra se estremece
Y según es el huracán parece
Que a la casa y a mí nos lleva al vuelo
¡Perdido soy! ¡Misericordia! ¡Cielo!
¡Ah! Por fin en la iglesia vecina
A sonar comenzó la campana
Al furor, a la loca jarana
Turbación sucedió repentina
El tañido de aquella campana
A la hueste infernal amoína
Sobrecoge a Tolondra, a Milana
Como en pecho abrumado de pena
Una luz de esperanza divina
Como el sol en la densa neblina
De los montes rizada melena
El tañido de aquella campana
Que tan alto y sonoro domina
Y se pierde en la selva lejana
El tumulto en el aire serena
Partieron la sonante nota
A la hueste infernal derrota
Uno a otro apresura, excita
Estrecha, empuja, precipita
Huyó la fementida tropa
No trota ya sino galopa
No galopa ya sino vuela
Por donde pasa la bandada
Una sombra más atezada
Los montes y los valles vela
Y el luto de la noche enluta
Como de leña mal enjuta
Que en el hogar chisporrotea
De mil pupilas culebrea
Rojiza luz intermitente
Que va señalando la ruta
De Satanás y de su gente
Cesó, cesó la zozobra
A escape va la pandilla
Y la tierra se recobra
De la grave pesadilla
De esta visita importuna
Y la perezosa luna
Sale al fin y el campo alegra
Allá va la sombra negra
Distante suena la grita
De la canalla maldita
Como cuando ciñe un monte
De nubes el horizonte
Y desde su oscuro seno
Rezonga lejano trueno
Como cuando primavera
Tus nieves ha derretido
Gigantesca cordillera
Y a lo lejos se oye el ruido
De impetuosa corriente
Que arrastra una selva entera
Cubre el llano y corta el puente
Mas a ti qué fortuna
Huerta mía te cabe
¿Respiras ya del grave afán?
¿Injuria alguna sufriste?
¡Cuánta soma entreabierta a la luna
Nueva flor! ¡Cuánto aroma
De rosas y alhelíes el ambiente embalsama!
No hay una mustia rama
No hay un doblado arbusto
Parece que te ríes de tu pasado susto
Sobre aquellos boldos
Que a un pelado risco guarnecen la falda
Al amortecido rayo de la luna
Van haciendo giros
Enjambre parecen de avispas
Que el nido materno abandona
Despojo de niños traviesos
Y vuela errante y proscrito
Desventurados del patrio albergue
También vosotros gemís ausentes
Vagar proscritos os cupo en suerte
Terrible fallo y eterno
Pesen mis maldiciones
Blandas y leves
Sobre vosotros míseros duendes
Hacia el cerro que distingue
Lo sombrío de su tizne
Padrón negro de hechos tristes
Va, goroza, ondas finge
Parda nube con matices
Colorados como el tinte
Que a la luna da el eclipse
Y en la espira que describe
Rastros deja carmesíes
¿En qué abismos, infelice nubecilla
Vas a hundirte?
Ya los ojos no la siguen
Ya es un punto, ya no existe
Que calma tranquila
Tras leve cortina
De gasa pajiza
La luna dormita
Al sueño rendidas
Las flores se inclinan
El viento no silba
Ni el aura suspira
Tú sola vigilas
Tú siempre caminas
Y al centro gravitas
Oh fuente querida
Ya turbia, ya limpia
Ya en calles que lilas
Ya adelfas tapizan
Ya en zarzas y espinas
Tal corre la vida
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